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viernes, 1 de octubre de 2021

Vuelta a Montorte desde El Nacedero -- Senderísmo

               
Después de realizar una alucinante ruta en bici por los hayedos a los pies de la gran roca de conglomerado de Montorte, como secuela, me entraron ganas de ir un poco más allá, explorar y conocer más pausadamente los secretos que atesora esta magnífica roca que surge de entre la vegetación verde de la cara caliza meridional de Sierra Cantabria, justo por debajo del Avellanal.

Me desplazo con mi vehículo hasta el Nacedero (820m.), una zona de esparcimiento con fuente, mesas y bancos de piedra entre los luminosos robles y sombríos hayedos. Se accede hasta este precioso lugar, desde una curva (Km 74) de la carretera A-3228 al norte de Kripan. Tomamos la pista de la derecha que tiene algunos tramos “asfaltados” y vamos superando la pendiente entre sembrados y robles.

Cripán/Kripan y detrás Montorte

Montorte

Nacedero

En este recomendable lugar, camino hasta la parte NO, buscando un camino que se abre paso entre la abundante vegetación y que asciende con fuerte desnivel.

Justo llegados a la parte alta de la cuesta y antes de bajar (850m.), estar atentos y tomar un sendero a la derecha que se intuye entre el boj. Vamos caminando en ligero ascenso yendo a buscar en poco rato, la pared de roca que está rodeada por las majestuosas hayas.

Aquí se esconden los abrigos, refugios y morada de los primeros pobladores de estos lares, donde nos han dejado evidencias de ello desde el paleolítico.

Yacimientos de Balanciego o Cueva del Ermitaño

A lo largo de la pared de la gran roca de Montorte se localizan las oquedades escavadas de los yacimientos denominados Balanciego I y II (900m.) y superando la fuerte y resbaladiza pendiente entre los troncos de las hayas y escorando el rumbo hacia el E. (hitos a la derecha) el de Peñalarga (937m.), en una espolón rocoso que nos separa de un encajonado barranquillo.

Yacimiento de Peñalarga

Llegados a este punto, recomiendo encarecidamente no seguir mis pasos y regresar al Nacedero. Para así acometer el acceso por el barranquillo aledaño tras un claro en el bosque al N. (849m.) Hay que buscar o intuir mejor dicho bajo la hojarasca, un sendero intermitente que en un principio sigue el cauce que se abre paso entre el hayedo y que más adelante se muestra más evidente y ancho, superando el costoso desnivel entre el boj, que para nada resulta cómodo (marco esta variante en azul en el mapa).

Volviendo a hablar de mi libro ,yo lo que acometí es una “desenfrenada huida hacia delante casi sin retorno”, una auténtico atajo de nivel jabalí superior (como decía el maestro Simón), ascendiendo costosamente por la empinada y deslizante ladera, agarrado a los troncos, encaramándome a lo alto del comienzo de la roca de Peñalarga, y buscando la bajada de ella, abriéndome paso como un animal, entre una selva de bojes y hayas de todos los tamaños, buscando con el GPS el rastro del camino salvador, una ruta montañera ¡brutal !. Lo curioso del asunto, es que aún parece que me funciona el olfato y entre el caos desesperante, encontré el camino ascendente, con una satisfacción inmensa J.

Ascendiendo contento por el empinado sendero (980m.)  tengo a la vista la pared rocosa (cara N de Montorte) a mi izquierda y al poco tiempo, un ramal se me une por la derecha que prolongándolo conduciría al camino de Costarrada que sube hacia la bifurcación que conduce al Puerto Nuevo o de Kripán (1068m.) y hacia El Avellanal (1155m.),-esta es otra buena opción-.

Empinado sendero

La subida se acaba tras un paso (1093m.) entre bojes y el panorama se abre grandioso, hemos subido tanto, que la cumbre (apenas un hito) de Montorte de 1095m la tenemos a tiro de piedra. Caminando cómodamente hacia el E, mejoran las vistas de las laderas de Peña Alta, y sobre Rioja Alavesa. El “gran pedrusco” tiene varios barranquillos que se precipitan verticales hacia sus pies.

Fósiles en la cumbre de Montorte

 Montorte

Vuelvo hacia atrás y prolongo la asequible subida por una senda poco marcada (casi cerrada) entre el monte bajo, hierba y brezo. Es importante seguir el track  ya que es fácil desorientarse. Me introduzco entre los árboles atajando, saliendo de este modo al encuentro  del viejo camino que sube desde Elvillar y que usaban el cartero, los trajinantes, los comerciantes, los soldados, etc. con destino al otro lado,  Bernedo.

Yo sigo bajando hacia la izquierda por el cómodo y sombrío camino, –que es una verdadera gozada-. Tras varios zigzag hay que estar atentos y abandonar el camino, precipitándonos por una trocha a la izquierda que va a salir a una captación de agua (947m.) en un pequeño claro del hayedo y hasta la que sube una empinada y sufrida pista.

  

Captación de agua

Pero esta ruta como ya he dicho antes, tiene un marcado carácter montañero, así que, por detrás del edificio de las bombas, buscamos un sendero que desciende entre la pared y el cauce del barranco. La divertida senda invita a lanzarse en el descenso, más si cabe a medida que llegamos a la vorágine del pie de monte donde encontramos una pista (836m.).

Esta es la bonita pista que ya conozco de haberla recorrido en bici, y que nos transporta por rincones maravillosos, entre los robles, el boj y las hayas.

Después de llanear un rato, nos toca ascender y llegar junto al sendero que nos llevó a los yacimientos (ahora a nuestra izquierda), sin embargo ahora bajamos por el camino que nos devuelve al Nacedero.

Una ruta difícil (con opciones más moderadas), verdaderamente alucinante, muy montañera, que pondrá al límite nuestro instinto de orientación, por una naturaleza “salvaje” y donde visitaremos algunos de los hogares de los antiguos pobladores de Rioja Alavesa.

Descárgate la ruta en Wikiloc: Vuelta a Montorte desde El Nacedero

                   
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